Hablar de la obra de Federico García Lorca es adentrarse en un territorio donde casi nada es casual. La luna, el agua, los caballos, la sangre, el color verde o el cuchillo aparecen una y otra vez como elementos cargados de significado. Lorca no construye únicamente historias: crea un sistema simbólico complejo que conecta con el deseo, la muerte, la represión, la sexualidad, el destino y la frustración humana. La crítica literaria ha señalado durante décadas que el simbolismo lorquiano constituye una de las claves fundamentales para interpretar su obra. El hispanista Ian Gibson sostiene que muchos de los símbolos de Lorca “surgen de la tensión entre deseo y norma social”, especialmente en relación con la identidad y la libertad personal. Del mismo modo, estudios de la Universidad de Granada y de la Universidad Complutense de Madrid han insistido en que el simbolismo lorquiano mezcla tradición popular, surrealismo y experiencias íntimas del autor. La luna: belleza, muerte y desti...
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