España no es un país monolingüe. Su riqueza lingüística se debe a su historia, a la influencia del latín, a la diversidad cultural y a las diferencias geográficas. Tras la romanización de la Península Ibérica, se extendió el latín hablado (latín vulgar), que con el paso del tiempo evolucionó de forma distinta en cada territorio. Esa evolución dio lugar a las llamadas lenguas romances de la Península: cada “versión” del latín se transformó según la zona, las influencias, el aislamiento geográfico, y factores históricos. Tienes más información sobre este asunto en Origen y evolución de las lenguas de España . Además, parte del contenid de esta entrada la tienes en nuestra explicación en Youtube. Con los siglos, algunas de esas variedades lingüísticas se consolidaron, crearon literatura, uso social, hablantes… y se convirtieron en lenguas propias. Hoy en España coexistimos con varias de ellas: algunas son oficiales o cooficiales según la comunidad autónoma, otras sobreviven como ...
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